Beardsley,
Wilde, Russell.
La obra de Aubrey Beardsley (1872-1898)
fue variada y supo captar en ella una era, la de la Reina Victoria,
en que coexistieron los cambios sociales provocados por la Revolución
Industrial, el dominio imperial de Gran Bretaña
y Jack el destripador.
Una pesadilla hecha realidad victoriana, esta última. Beardsley
se ocupó de una atmósfera victoriana menos obvia en, sus
ilustraciones para libros, retratos y cuadros, entre ellos el sugerente
Mujer enmascarada.
Las imágenes de una sensualidad extraña,
que pueden ser tan grotescas como refinadas, muestran entre muchos otros
a Lysistrata, los caballeros del Rey Arturo, Cenicienta,
faunos, ninfas, y también personajes
de pesadilla. En muchas de sus imágenes abunda la sangre.
Beardsley y Oscar Wilde (1856-1900) se ocuparon, este
como dramaturgo y aquel como escenógrafo e ilustrador de la biblica
Salomé. El director de cine Ken Russell, nuestro
contemporáneo realizó el film: Salomé, última
danza. (1988). En el film, entre los mejores de Ken Russell,
se narra una representación de la historia de Salomé
y Juan, el bautista cuya adaptación o recreación
hiciera Oscar Wilde, como homenaje o regalo para este. Esa puesta en escena
se lleva a cabo en un prostíbulo frecuentado por Wilde y su joven
amante Boosie. Los actores son las pupilas y sirvientes del prostíbulo,
sus dueños y el mismo Boosie como el Bautista. No faltan en este
film las referencias a Aubrey Beardsley, el
creador de los decorados de la Salomé de Oscar
Wilde.
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Créditos
Las imágenes son del libro Beardsley, de Aileen
Reid.
Magnabooks.
London, 1991.
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