"Por
fuera es un edificio que no llama la atención,
el mucho tránsito de la calle Sarmiento
ayuda a que pase desapercibido. Pero si alguien,
con suficiente tiempo para perderlo, se parase
en la acera opuesta pronto advertiría
que la construcción es extraña,
como si algo le faltara. Una noche de sábado,
el primero en llegar y detenerse ante el portero
eléctrico, fue Feliciano Zelenón.
Se apuró en musitar la contraseña
de esa noche y la puerta se abrió,
al instante. Todas las precauciones eran pocas,
los miembros del Club de los Eunucos estaban
habituados a los intentos de curiosos...(más)"