La filosofía
en el tocador
Marqués de Sade.
"Dolmancé. ¡De maravilla! Este bonito
coñito virgen se me brinda
exquisitamente. Sé que soy culpable, un infractor, tales encantos
no están hechos para mis ojos; pero el deseo de darle a esta
niña las primeras lecciones de voluptuosidad supera cualquier
otra consideración. Quiero que su semen se derrame...Quiero
dejarla agotada si es posible...(La lame)".