La gata
Colette.
Editorial Hyspamerica.
"La joven, sin tener una profunda malicia, no
se daba cuenta de que, a medias engañado por los retos interesados,
los patéticos llamamientos e incluso un nuevo cinismo polinésico,
cada vez que su marido la poseía por última
vez. Se adueñaba de ella como si le pusiera
una mano en la boca para impedirle gritar
o como si la agrediese".