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Le jardin des supplices


Octave Mirbeau
.

"De improviso, Clara se detuvo, como si un brazo invisible se hubiese apoyado en ella brutalmente.
Inquieta, nerviosa, con las ventanas de la nariz muy abiertas, a la manera de una cierva que ha olfateado al macho, aspiró el aire en torno suyo. Un estremecimiento que era en ella el anuncio del espasmo, recorría todo su cuerpo. Sus labios se volvieron más húmedos y rojos.
-¿Has sentido?..... -me preguntó con voz breve y sorda.
-Aspiro el aroma de las peonias que llena el jardín...
Ella, impaciente, hirió el suelo con el pié.
Y con las narices aún mas dilatadas y los ojos mas brillantes, me dijo:
-¡Huele muy bien, lo mismo que cuando te amo!...

(versión en español)

Bibliotheque Charpentier.
París 1928.

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