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El azar, nombre que le damos a "la oculta trama
de causalidades" según Jorge Luis Borges, dice presente.
En Canadá y en el año 1954 se editó el número
1 de ese año de la Revista Bizarre, allí
en un artículo llamado "History of the corset",
apareció una fotografía con el título "The
laces".
Doce años más tarde, probablemente en Buenos Aires, la
notable artista plástica Mariette Lydis que
naciera en Viena en 1887 y falleciera en Buenos Aires
en 1970, realizó un dibujo de notable parecido con esa foto para
un libro llamado "Mi mundo". La razón
nos señala que la espalda femenina vestida ¿o desnudada?,
por un corset no ofrece muchas variantes en cuanto a posturas. También,
conjeturamos, los artistas: fotografo e ilustradora
en este caso, buscaron el mejor ángulo o visión del modelo,
y coincidieron en su representación. ¿Habrá sido
así? Frente a "The rabbit", Bizarre
volúmen 3 de 1946, la conjetura deja paso a la sopecha
lisa y llana.
El afortunado Hugh Heffner, años
después, a partir de 1953 copió
la imágen de la conejita e hizo de ella, a través
principalmente
de la revista "Play boy" un ícono,
sustantivo este muy utilizado por los modernos en general, de la cultura
occidental contemporánea. Con sentido común Heffner
copió a la conejita y no al pony, es fácil
imaginar el alto costo de los arreos y las incomodidades de todo tipo
generadas por el trato frecuente con estos "ponys", en diversos
escenarios públicos y privados. Eso sin contar la legión
de mal entretenidos aficionados a la fusta, y no nos referimos, en este
caso, a los habitués de los hipódromos.

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