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Ex voto
A las chicas de Flores.
Las chicas de Flores, tienen los ojos dulces como las almendras azucaradas de
la Confitería del Molino, y usan moños de seda que les liban las
nalgas en un aleteo de mariposa.
Las chicas de Flores, se pasean tomadas de los brazos, para trasmitirse sus
estremecimientos, y si alguien las mira en las pupilas, aprietan las piernas,
de miedo que el sexo se les caiga en la vereda.
Al atardecer, todas ellas cuelgan sus pechos sin madurar del ramaje de hierro
de los balcones, para que sus vestidos se empurpuren al sentirlas desnudas,
y de noche, a remolque de sus mamás-empavesadas como fragatas- van a
pasearse por la plaza para que los hombres les eyaculen palabras al oído,
y sus pezones fosforecentes se enciendan y se apaguen como luciérnagas.
Las chicas de Flores, viven en la angustia de que las nalgas se les pudran,
como manzanas que se han dejado pasar, y el deseo de los hombres las sofoca
tanto, que a veces quisieran desembarazarse de él como de un corsé,
ya que no tuienen el coraje de cortarse el cuerpo a padacitos y arrojárselo,
a todos los que pasan la vereda.
Buenos Aires, octubre 1920.
Oliverio Girondo.
Página /12 Losada
Buenos Aires 2005.
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