Primer canto de amor
Rosa del destino, tratabas de herirme,
pero te inclinabas, como el secreto en el momento de
revelarse,
y era bella la orden que querías impartir
y tu sonrisa era como una espada amenazante.
La armonía de tu círculo que subía, daba vida a la
naturaleza;
de tu espina manaba la visión y el azar del camino;
nuestro anhelo de poseerte dulcemente amanecía
desnudo;
el mundo era fácil: un sencillo latido.
Autor: Yorgos Seferis
del libro Mithistorima y otros poemas.
Ediciones Orbis S.A.
Hyspamerica.